TALASOTERAPIA

 

La talasoterapia se define como la utilización preventiva o curativa, bajo supervisión médica, del conjunto de las propiedades del medio marino: agua de mar, lodos marinos, algas, arena y clima marino, requiriendo instalaciones sanitarias bien equipadas al borde del mar.

Este nombre fue creado por La Bonnardière, de Arcachon (Francia), a finales del siglo XIX y deriva de las raíces griegas thalassa, mar, y therapeia, curación, definiendo así un proceder terapéutico que se utilizaba desde tiempos inmemoriales.

Los efectos y mecanismos de acción del agua de mar son derivados de su composición, así como de los factores mecánicos (flotación) y térmicos. Los tratamientos se pueden realizar directamente en el agua de mar o utilizando el agua calentada previamente (en los centros de talasoterapia) de manera que por encima de 32° C se considera que existe transmineralización, es decir una mayor penetración de los iones marinos a través de la piel.

La cura con agua de mar o cura marina sigue los mismos preceptos que la cura balnearia, es decir, precisa de una prescripción médica y consiste en un tratamiento o conjunto de tratamientos que se aplican a una persona a través de las distintas técnicas.

Las técnicas utilizadas son los baños, chorros, duchas, aplicaciones de algas y limos, con arena, etc., además de aplicaciones vía respiratoria y cura en bebida (2 cucharaditas de agua de mar en un vaso de agua o zumo).

 

Las indicaciones de la talasoterapia son:

·         Dermatología: psoriasis, eccema atópico, ictiosis, acné.

·         Ginecología: vaginitis atróficas, celulitis pélvicas y post-parto.

·         Traumatología, trastornos estáticos de la columna y reeducación funcional del aparato locomotor.

·         Enfermedades reumáticas, especialmente los reumatismos inflamatorios crónicos.

·         Afecciones neurológicas paralizantes y de tipo motriz.

·         Odontoestomatología: afecciones crónicas de las encías.

·         Otorrinolaringología  y afecciones de vías respiratorias, en especial, afecciones crónicas de vías superiores y bronquitis crónica.

·         Estrés.

·         Otras: enfermedades cardiovasculares bien estabilizadas y compensadas.

·         Curas preventivas y de salud y bienestar.

Existen escasas contraindicaciones, entre las que se encuentra el cáncer, salvo que este haya sido tratado y se suponga al paciente libre de actividad cancerosa y con buen estado general; enfermedades cardíacas descompensadas o severas y los periodos siguientes a enfermedades isquémicas agudas; accidentes cerebrales vasculares recientes; insuficiencias endocrinas descompensadas o graves y patología tiroidea (aplicación de algas).